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Advierten Expertos Sobre Impactos Ambientales de Proyecto Eólico en Cozumel

18 julio 2012

       

 

Para su Publicación

18 de julio de 2012, Cancún Quintana Roo

 

Organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas presentaron sus comentarios al Proyecto Parque Eólico Cozumel, en los que advierten sobre una serie de deficiencias y elementos que ponen en riesgo el gran valor ambiental de esta zona.

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por México Power Group MPG Cozumel S.A.P.I de C.V.para su autorización por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), establece que el Parque Eólico Cozumel contempla la instalación de 115 aerogeneradores a lo largo de la costa oriental de la isla de Cozumel. El proyecto se realizará en cuatro fases en dos áreas (norte y sur) y la duración de su construcción se estima en siete años de 2013 a 2020. El proyecto tiene serias deficiencias y causaría severos impactos negativos por lo que los expertos consideran que no debe ser autorizado por SEMARNAT.

Las organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas, al analizar el proyecto que el promovente sometió a consideración de la autoridad para obtener la autorización, detectaron una serie de impactos ambientales negativos que el Parque Eólico ocasionaría al medio ambiente y sociedad de Cozumel. Algunos de los impactos más graves serían la severa afectación de poblaciones y hábitat de especies endémicas en crítico peligro de extinción, la destrucción de manglar, además de riesgos para la población humana y la infraestructura urbana de Cozumel en caso de que ocurrieran accidentes ocasionados por eventuales huracanes que golpearan la zona.

 

Algunos de los riesgos enlistados en el cuestionario de la consulta pública son:

 

I.- Deforestación, pérdida de humedales y otros tipos de vegetación nativa de la isla (pérdida y fragmentación de hábitat).

II.- Remoción de suelos y/o erosión.

III.- Alteración de drenajes (cambio en el curso de cauces).

IV.- Alteración generalizada de los patrones de infiltración de aguas al manto freático en el área de influencia directa e indirecta del proyecto.

V.- Contaminación importante de suelos y aguas (vertimientos industriales, aguas negras, etc.).

VI.- Contaminación sonora por encima de los niveles permitidos por la Ley.

VII.- Muerte directa o indirecta de animales por encima de niveles peligrosos para la salud de las poblaciones y sus patrones demográficos normales, provocando extinciones globales de especies.

VIII.- Incremento en los efectos negativos antes mencionados, debido a la construcción de nuevos caminos o vías de acceso.

IX.- Reducción y alteración de paisajes silvestres con la que se perderían valores escénicos y potenciales eco-turísticos.

 

Los participantes en la consulta señalan que “si bien como representantes del sector ambiental y académico estamos a favor de la promoción de las energías renovables, dentro de las cuales la eólica es una de las más factibles y limpias para México, se debe tener mucho cuidado sobre la ubicación de los aerogeneradores de forma que no ocasionen afectaciones ambientales y sociales que superen los beneficios que pueden aportar. Cozumel no es un sitio apropiado para un proyecto de las características que se pretenden”.

En lo que se refiere al cambio de uso de suelo, no se comprueba que el proyecto cuente con la opinión técnica de los miembros del Consejo Estatal Forestal ni con los Estudios Técnico Justificativos, que demuestren que no se comprometerá la biodiversidad ni se provocará la erosión de los suelos, el deterioro de la calidad del agua o la disminución en su captación; ni que los usos alternativos del suelo que se propongan serán más productivos a largo plazo que los actuales.

Por otra parte, el sitio en el que se pretende construir el Parque Eólico Cozumel se encuentra dentro del Área Natural Protegida “Reserva Estatal Selvas y Humedales de Cozumel” lo que el promovente no menciona en la Manifestación de Impacto Ambiental. Asimismo, se encuentra dentro del sitio Ramsar No. 1921 Manglares y Humedales del Norte de Isla Cozumel y a escasos metros del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel (sitio RAMSAR No. 1449). Estos sitios son hábitat de numerosas especies en peligro de extinción, como el mapache enano de Cozumel (Procyon pygmaeus), el pizote de Cozumel (Nasua nelsoni), el ratón cosechero de Cozumel (Reithrodontomys spectabilis), el cuitlacoche de Cozumel (Toxostoma guttatum) – todas ellas entre las especies en mayor riesgo de extinción del planeta – así como de la tortuga caguama (Caretta caretta), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), y la tortuga blanca (Chelonia mydas). Además, estas áreas protegen a una de las mayores zonas arrecifales del planeta.

Otro elemento importante sobre el que advirtieron las organizaciones y el sector académico es que la isla está sujeta a la acción de huracanes con una frecuencia de uno cada 6.2 años -según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). Estos fenómenos constituyen un potencial peligro durante las obras de construcción del Parque Eólico (estimado en nueve años y medio) y posterior a ellas, no sólo para las poblaciones de flora y fauna silvestre sino para la población e infraestructura urbana de Cozumel. Esto constituye un asunto de seguridad y protección civil que hace indispensable contar con un diseño detallado y específico de la ubicación de los aerogeneradores y de su instalación para resistir condiciones extremas climatológicas. Nada de esto está considerado en la MIA.

El proyecto Parque Eólico Cozumel supone un área de 6,132 hectáreas (ha) para la colocación de 115 veletas de generación de energía eléctrica mediante viento, emplazadas sobre un franja de hasta 34.9 km y 12.19 m de ancho a lo largo de la costa oriental de la isla en donde existen ecosistemas de selva baja caducifolia, selva mediana subperennifolia, manglar, tasístal y duna costera.

Incluso, el mismo documento del Parque Eólico Cozumel supone, dentro de las posibles afectaciones, la “desestructuración de los suelos por las actividades de explanación y remoción de tierras, la compactación de suelo y la pérdida de cobertura vegetal y ocupación del hábitat”, haciendo referencia a que la fauna y flora existentes quedarían desplazadas o eliminadas, al igual que el suelo que las sustenta.

El promovente, reconoce que, “según evidencia, la experiencia operativa de una gran cantidad de parques eólicos, las aves y los quirópteros constituyen la fauna que más intensamente se ve afectada, tanto por la existencia de los aerogeneradores como por los tendidos eléctricos anexos.” El proyecto del Parque Eólico Cozumel hace alusión a las 31 especies y subespecies endémicas a la isla (es decir, que viven exclusivamente en Cozumel y no existen en algún otro lugar del planeta) e indica que muchas de ellas están en crítico peligro de extinción. Sin embargo, el documento no menciona que al afectarlas, el Parque Eólico Cozumel haría un daño irreversible a la herencia natural del planeta, que de concretarse, será imposible remediar.[1]

El promovente del proyecto señala que entre las ventajas del proyecto se encuentra la reducción de gases de invernadero. Sin embargo, no presenta evidencias de cuánta es la cantidad de gases de invernadero (particularmente CO2) que se captura actualmente por la vegetación de la isla y que se liberaría a la atmósfera en caso de realizarse el proyecto. También justifican al proyecto con el argumento de “el ahorro de 10 por ciento que el municipio de Cozumel tendrá en sus facturas eléctricas”, lo que hace pensar que el mismo ahorro podría obtenerse con medidas más eficientes en el uso de energía, sin ocasionar todos los impactos ambientales que este proyecto generaría.

Por todo lo anterior, las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones académicas que analizaron el proyecto consideran que el Parque Eólico de Cozumel – que se encuentra en Evaluación de Impacto Ambiental – significa un grave e irremediable riesgo para la población y para las especies silvestres y ecosistemas de Cozumel y piden a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) que niegue su autorización.

Organizaciones firmantes

  • Bosque Antiguo AC
  • Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA)
  • Defenders of Wildlife
  • Ella Vázquez Domínguez. Instituto de Ecología, UNAM
  • Fundación Plan Estratégico Isla Cozumel
  • GEMA
  • Moce Yax Cuxtal A.C.
  • Patricia Escalante. Instituto de Biología, UNAM
  • Sociedad para el Estudio y Conservación de las Aves en México, A.C. (CIPAMEX)
  • UNAM-Centro de Investigaciones en Ecosistemas
  • Universidad de las Américas-Puebla
  • Grupo de Ecología y Conservación de Islas, A.C.
  • Naturalia
  • Servicios Ambientales, Conservación Biológica y Educación
  • Rancho El Coyul
  • Fundación YANSA

 


[1] La Isla Cozumel tiene al menos 31 especies y subespecies endémicas de animales, la mayor cantidad entre las islas mexicanas. Esto incluye a tres especies de crustáceos endémicos a cenotes y sistemas acuáticos subterráneos, una especie de pez y una especie de reptil. Cozumel es el único hábitat para tres especies de mamíferos (el mapache enano de Cozumel Procyon pygmaeus y el pizote de Cozumel Nasua nelsoni – dos de los carnívoros en mayor peligro de extinción del planeta – y el ratón cosechero de Cozumel Reithrodontomys spectabilis) considerados en Peligro Crítico de Extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y 4 subespecies de mamíferos endémicos. Cozumel es de gran importancia para más de 50 aves migratorias, 4 especies endémicas (una de las que es considerada como una de las especies de México en mayor peligro de extinción, el cuitlacoche de Cozumel Toxostoma guttatum) y 15 subespecies endémicas de aves. Además, la Isla Cozumel tiene registradas 206 especies de aves y se encuentra catalogada como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICAS) por la CONABIO con categoría G-2 (el sitio mantiene poblaciones significativas de un grupo de especies de distribución restringida (menor a 50,000 km2). Algunas de las especies que viven en la isla se encuentran dentro del listado oficial mexicano de especies en riesgo (NOM-059-SEMARNAT-2010): Egretta rufescens, Mycteria americana, Phoenicopterus ruber, Falco columbarius, Falco rufigularis, Oxyura dominica, Falco peregrinus, Columba leucocephala, Amazona xantholora, Asío stygius, Toxostoma guttatum, Wilsonia citrina, Icterus cucullatus, con estatus de Amenazada; Anas acuta, Anas discors, Buteo magnirostris, Vireo bairdi Sujetas a Protección Especial y Sterna antillarum, Limnothlypis swainsonii y Crax griscomi como En Peligro.

 

 

 

 

 

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