CEMDA se ha fijado como meta a corto, mediano y largo plazo estimular la transición energética del país no sólo debido a la amenaza que la escases de fuentes fósiles representa para la seguridad energética del país, sino también porque constituye una herramienta de mitigación eficaz contra el cambio climático y porque trae consigo importantes beneficios para el medio ambiente y la salud.

La disminución de las reservas probadas de petróleo de México representa una oportunidad para facilitar la transición energética. Asimismo, nuestro país se ha comprometido a nivel internacional a reducir las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) en un 30% para el 2020 y en un 50% hacia el 2050. Para cumplir con estas metas se requiere una política energética integral que promueva un uso más eficiente de la energía al tiempo que avanza en el camino de transitar hacia las energías renovables.

Uno de los elementos fundamentales para promover el desarrollo de las energías renovables es la consideración de las externalidades sociales y ambientales que se producen en la generación eléctrica. Se denomina externalidad a “los impactos positivos o negativos que genera la provisión de un bien o servicio que afectan a una tercera persona”. En este caso, los efectos que la contaminación derivada del petróleo tiene sobre el medio ambiente y la salud constituyen una externalidad que debe considerarse al calcular el costo real de generar electricidad a través de estas fuentes.

CEMDA trabaja en generar contenidos e información dirigidos a los tomadores de decisiones, a fin de contribuir a que estas consideraciones se incluyan en el diseño y ejecución de las políticas públicas en materia de generación de energía.

Asimismo, CEMDA es parte activa de la Red para la Transición Energética, integrada por académicos, sector privado, sector público y organizaciones de la sociedad civil, la cual nutre y estimula el intercambio de ideas para avanzar hacia la transición energética en el país.