Estabilidad económica y medio ambiente

Ante el tsunami financiero que se vive hoy en día en el contexto internacional, nacional y local, el pasado miércoles 7 de enero los mexicanos tuvimos la oportunidad de ver y oír al Presidente Felipe Calderón presentando una versión similar a lo que en su momento fue el Programa para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE), rebautizado ahora con el nombre de Acuerdo Nacional a favor de la Economía Familiar y el Empleo.

 

No obstante sus vacíos, deficiencias, su posible ineficacia y los problemas de implementación que este Acuerdo tendrá, en principio podríamos suponer que la mayoría de los mexicanos están de acuerdo en que se les apoye en su economía familiar, en que no pierdan sus empleos, en que el país sea mas competitivo, en que se promueva y fomente mayor inversión en infraestructura y, que se impulse un gasto público transparente y eficiente.

 

Lo que si no deja de llamar la atención es que se perdió una gran oportunidad para poder incluir otro tipo de inversiones como por ejemplo las relativas al campo del medio ambiente y los recursos naturales tan afectados y degradados en nuestro país. La única mención que el Presidente hizo sobre el tema es la que tiene que ver con que se destinarán recursos para promover la eficiencia energética para que la población se pueda hacer mas fácilmente de nuevos electrodomésticos y así se pueda contribuir masivamente al ahorro en el consumo de energía eléctrica. El potencial de ahorro y eficiencia energética es mucho mayor que lo planteado por el Presidente.

 

Esto último esta muy bien pero, como se comentaba anteriormente, no es suficiente ni lo único que se puede hacer desde la óptica ambiental para que desde este campo también se pueda contribuir a mejorar la economía de las familias y el que sus integrantes conserven sus trabajos. ¿Qué acaso ante esta situación los temas ambientales serán una vez mas relegados a un cuarto o quinto plano? Como ya se ha comentado en este espacio en columnas anteriores los temas de la seguridad, el empleo y la economía son muy importantes pero el del medio ambiente es igual o mas relevante que los anteriores. ¿Qué acaso no todo depende de la naturaleza?

 

Uno se pudo haber imaginado ante un Acuerdo de esta naturaleza, que se hubieran podido haber promovido también, entre otras acciones, las siguientes que tienen que ver con lo ambiental:

 

1)        Invertir, como parte del componente de infraestructura, las cantidades necesarias para contar con mas plantas de tratamiento de agua, las cuales escasean por todo   el país, teniendo descargas de aguas negras de manera permanente igual en grandes ciudades como el Distrito Federal que en las costas del país.

2)        Otorgar amplios incentivos a quienes ya están haciendo esfuerzos importantes para reducir sus emisiones de dióxido carbono y contribuir en consecuencia a mitigar el cambio climático.

3)        Facilitar el manejo y la administración de áreas naturales protegidas por parte de los particulares los cuales podrían hacer un buen negocio de estas y al mismo tiempo cuidar y preservar su riqueza natural.

4)        Fomentar entre quienes viven en zonas boscosas su incorporación al Pro-Árbol con la que finalidad, entre otras, de que se les pague por conservar y no sea al revés, que depreden para subsistir. Igualmente, habría que darle mayor impulso a todo lo que tiene que ver con el pago por servicios ambientales.

5)         Incentivar económicamente ha quienes están cumpliendo apropiadamente con todo lo relativo al Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC).

6)        Inyectar una buena cantidad de recursos para que este país algún día pueda contar con la infraestructura que se necesita para el buen manejo y disposición de residuos peligrosos, pendiente que venimos arrastrando desde Administraciones pasadas y al día de hoy no hay soluciones al respecto.

7)        Invertir en más de una refinería como la que ya se anunció en el 2008 pero con tecnologías para reducir la cantidad de azufre de los derivados del petróleo como el diesel y la gasolina (lo que contribuiría a mejorar la calidad del aire y la salud de las personas y al uso de tecnologías más eficientes en vehículos).

8)        Invertir en el mayor aprovechamiento posible de las energías renovables desde la oferta hasta la demanda de energía.

 

Así las cosas, esperemos que en los anuncios similares al que hizo el Presidente Calderón que seguramente vendrán en los próximos días por parte de los mandatarios estatales, incluyendo entre estos al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, se logre tener una visión mas amplia y comprensible para incentivar la economía y la permanencia de los empleos y al mismo tiempo aprovechar racionalmente y preservar apropiadamente el capital natural de nuestro país. De ser el caso, estaremos empezando a transitar hacia el tan anhelado desarrollo sustentable.

 

 

 
 
 
 
 
 
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Estabilidad económica y medio ambiente
Gustavo Alanís Ortega

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