El Gobierno de Marcelo Ebrard en el
Distrito Federal está haciendo grandes cambios en la ciudad con el objetivo de mejorar la movilidad. Tal es el caso del reencarpetamiento del Circuito Interior, las obras del Metrobús,
la Línea
12 del Metro y el confinamiento del Trolebús en el Eje Central, entre otros. Así es como
busca ser congruente con su slogan: Ciudad en Movimiento. Pero ¿quiénes son en realidad los que disfrutan de esta movilidad?, ¿es en realidad una movilidad sustentable?, ¿cómo garantizar que todos disfruten de ella?
El reencarpetado del Circuito Interior y el polémico Túnel de Reforma a Santa Fe, por ejemplo, benefician sin lugar a dudas a propietarios de automóviles particulares que de acuerdo a la última Encuesta Origen Destino son más o menos el 30% de los chilangos. Para que este proyecto realmente se convierta en uno que fomente la movilidad para todos, tiene forzosamente que contar con un sistema de transporte público eficiente y sustentable. La movilidad debe pensarse para todos los sectores, no únicamente para el auto particular. Con este objetivo, el Gobierno del Distrito Federal también ha emprendido obras como las del Metrobús y del Metro para beneficiar al
70% de usuarios de transporte público.
Pero queda una porción de la población que aún con las grandes obras que se llevan a cabo actualmente en esta urbe sigue siendo ignorada: los peatones, que desde unos cuantos minutos hasta horas o días completos, caminan sobre el asfalto de esta ciudad. Esta situación se evidencia desde la omisión del sector en
la Encuesta Origen
Destino hasta la virtual carencia de obras que los beneficien directamente.
Entonces, ¿qué obras puede hacer el Gobierno para beneficiar a los ciudadanos que caminan? Deberán de ser aquellas encaminadas al rescate, mantenimiento y promoción del espacio público en donde la gente puede andar libremente: banquetas, pasillos, parques, plazas, zócalos. Para confirmar que no se ha hecho lo suficiente en la materia, solo falta que el lector realice una prueba: caminar en algunos de estos espacios. Apostamos a que en menos de 5 minutos encontrará un obstáculo en su andar.
Son muchas los estudios y opiniones vertidas sobre el tema de lo difícil e inseguro que es caminar en esta Ciudad en Movimiento-que en este sentido debería más bien llamarse Ciudad en Movimiento Vehicular, no Individual. Coladeras destapadas por doquier, puestos a la salida del Metro, banquetas deshechas o quizá hasta inexistentes. Todo apunta a que
los menos favorecidos en el presente Gobierno son aquellos que caminan, o sea, todos.
La recuperación de espacios públicos tiene innumerables beneficios sociales: mayor plusvalía residencial y comercial, mejor salud psicológica, mayor sensación de seguridad que propicie un ambiente sin violencia, la conservación y recuperación de áreas verdes que mejoren el entorno. Por ello, su recuperación debe ser una condición sine qua non de todas las obras que se realicen, incluso como parte de los Corredores de Transporte Público.
Y es que promover el transporte público no es solo construir infraestructura, como se hace actualmente con el Metrobús. Es ofrecer un servicio eficiente, de calidad, que dé seguridad al usuario y que dé pie al uso de otras modalidades de transporte. Para lograr esto, la recuperación de los espacios públicos es necesaria, porque antes de subir al transporte, el usuario también es peatón.
No se puede negar que la intención existe. En el Plan Verde del Gobierno Capitalino se menciona en un apartado especial denominado “Habitabilidad y espacio público”, el objetivo de “Rescatar y crear espacios públicos, para hacer de la ciudad un lugar de integración social que ofrezca mejor habitabilidad, confort y equidad”. Dos buenos ejemplos de los llamados Corredores de Integración son: el Programa en el Circuito Interior denominado “22 nuevos espacios para nuestra convivencia para el
2020”
y el Programa denominado “Manos a
la Obra
” que busca recuperar 1,000 espacios públicos.
¿Qué parte de los proyectos de mejora del sistema de transporte considera la recuperación del espacio público para los peatones que se convertirán en sus usuarios? De no ser así, la inversión de millones de pesos en la mejora de la movilidad repetirá el mal sabor de boca del Segundo Piso: inversiones de millones para los pocos miles de automovilistas beneficiados.
Y de los próximos sistemas de transporte público, como el confinamiento del Sistema de Transportes Eléctricos
en el Eje Central o el Metrobús en Eje 4 ¿se van a incorporar parte de los proyectos de “Manos a
la Obra
” para recuperar los espacios e incentivar el uso de dichos sistemas de movilidad?
El objetivo finalmente sería que todos podamos disfrutar de nuestro derecho a caminar de manera segura evitando así ser parte de los 5,506 atropellados en
la Ciudad
que reportó
la Secretaria
de Seguridad Pública para el año 2007.
Por Gustavo Alanis Ortega, Presidente del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA), en exclusiva para el periódico Reforma, sección Ciudad.