Desde tiempos inmemorables, el ser humano ha utilizado recursos para aumentar su propia capacidad de trabajo. Este uso de energía se convirtió rápidamente en una base para consolidar el sedentarismo, y por lo tanto, para la creación de sociedades. La Revolución Industrial, donde se sustituyó la artesanía por las máquinas, generó un gran cambio en los procesos productivos que desencadenó un creciente uso de la energía en la sociedad, como si hubiera sido una bola de nieve tirada en una pendiente. Hoy, esta bola de nieve se está volviendo peligrosamente pesada para el medio ambiente y la sociedad misma, que es ya dependiente del uso de energía para la eficiencia de su transporte, industria y uso privado ó, en resumen, de su funcionamiento general. La utilización ecológica de los recursos de energía ha pasado a ser, más que una posibilidad, una necesidad imperante de la comunidad mundial para evitar el desastre ecológico que deviene en el futuro no muy lejano. La energía renovable, en sus diversas formas como son la minihidroeléctrica, geotérmica, eólica, solar, con uso de biomasa e hidrógeno como combustible, ha probado ser una buena alternativa hacia un desarrollo más sostenible de las sociedades. Sin embargo, en la mayoría de los países incluyendo a México, todavía queda un largo camino para destituir completamente los hábitos energéticos dañinos existentes e implementar a gran escala alternativas saludables y económicas de energía.
Antecedentes
El petróleo ha fungido como el principal recurso de energía en la sociedad moderna desde que fue descubierto en 1859. En Estados Unidos, el 88% del consumo de energía actual proviene de esta forma, 7.5% proviene de energía nuclear, y el resto de energía eléctrica (Wendel 2000). Como consecuencia de este sobreconsumo, a fines del Siglo XX, se empezó a hablar de la dicotomía renovable/no renovable, al nacer la conciencia de que el principal combustible (gasolina) de nuestra sociedad, derivado del petróleo, no se puede crear tan rápido como se consume; con el mismo ritmo de uso que tenemos hasta ahora, acabaremos con las reservas actuales en aproximadamente 42 años (Free software). Por otra parte, en este siglo y medio de uso, la combustión de petróleo ha sido una de las principales causas de daño masivo al medio ambiente. La conversión del petróleo crudo a sus derivados y su combustión produce gases que han contribuido al efecto invernadero, con el sobrecalentamiento del planeta y lluvia ácida consecuentes. Los derrames de petróleo y la contaminación causada por la industria del petróleo han dañado diversos ecosistemas y causado gran morbilidad y mortalidad en comunidades aledañas. Además, existe un potencial de inestabilidad en el precio del petróleo al ser producido por unos cuantos países cuyos gobiernos pueden ser inestables, causando vulnerabilidad económica intermitente a nivel mundial. Estas desventajas del uso del petróleo, sin mencionar las que conlleva el uso de energía nuclear como recurso secundario, han resultado en la búsqueda de recursos alternativos, como las llamadas energías renovables.
El término energía renovable se refiere a “la energía obtenida de recursos naturales capaces de regenerarse, y por tanto virtualmente inagotables”. (Free Software) Las nuevas tecnologías que explotan estos recursos pueden generar calor u otros combustibles como el hidrógeno, pero en su mayoría generan energía eléctrica. Por la facilidad para transportarla, convertirla y producirla en otras formas de energía, incluso a partir de otras fuentes de energía, de manera más sustentable (Free Software), la energía eléctrica producida con recursos renovables puede sustituir de manera lenta pero permanente, a la energía producida por combustión del petróleo y reacción nuclear. (Desgraciadamente, 70% de la electricidad que se genera actualmente proviene todavía de la combustión de fósiles [Wendell, 2000]). Por lo tanto, antes de ahondar en los diferentes tipos de energías renovables, es preciso repasar algunos términos de electricidad, para así entender mejor las características de las tecnologías de recursos renovables.
La unidad de medición del flujo de electricidad es el vatio (Watt en inglés). Cuando hablamos de tecnologías de generación de electricidad, hay dos términos que nos dan una idea del potencial de cada tecnología: la capacidad y la corriente eléctrica que éstas generan. La capacidad es “la propiedad de un conductor de adquirir carga eléctrica... y [se mide] por la carga que adquiere por cada unidad de potencial” (Free Software). En otras palabras, hablando de un foco que se vende como de 60 Watts, eso significa que el generador (la tecnología) que le brinde electricidad tiene que ser capaz de adquirir un total de carga eléctrica de 60 Watts para poder prenderlo (tiene que tener capacidad de 60 Watts). La corriente eléctrica es “el flujo de electrones o de cargas eléctricas... que pueden generarse en un conductor” en un determinado tiempo. (Free Software). Por ejemplo, para prender un foco de 60 Watts por mil horas, se requiere un flujo de electricidad, o corriente eléctrica, de 60,000 Watts/hora o 60 Kilowatts por hora.
Para ilustrar estos términos, una tecnología de energía renovable como la turbina de aire, puede tener una capacidad para producir 1 Kilowatt de energía eléctrica, pero la producción de la corriente eléctrica que tenga está determinada por la fuerza y el tiempo en que sople viento. En la vida real, sin embargo, las unidades que vamos a manejar son generalmente a mayor escala; necesitamos capacidad para prender no un foco, sino un millón de focos de 60 watts, por lo que hablamos de una capacidad de 60 Megawatts. Así, la unidad que mide la capacidad de las tecnologías de energía renovable generalmente es el Megawatt (Mw), y la unidad que mide la energía eléctrica producida en cierto tiempo es el Kilowatt –hora (Kw/h).

Las Energías Renovables en México
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